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«El fraude de cuentas bancarias es más grande que el narcotráfico»

Todos hemos escuchado hablar de hackers y cíberdelincuencia, robo de datos, tarjetas de crédito o cuentas bancarias.

Sin embargo, ¿tenemos consciencia de la magnitud que tiene el cibercrímen financiero? ¿Sabemos cómo operan las redes que están por detrás? ¿Qué es la «dark web»?

Robert Villanueva, experto en cibercrímen internacional, respondió estas preguntas en entrevista con medios tras la conferencia que brindó sobre el tema en el 2do. Taller Internacional de la lucha contra el Cíberdelito 2019.

Para Villanueva, fundador de la Sección de Inteligencia Cibernética en el Servicio Secreto de USA y actual vicepresidente de Q6, el fraude de cuentas bancarias es una industria de billones de dólares, «más grande que el narcotráfico» en cuanto al dinero que mueve y al dinero que pierden los bancos.

«En Estados Unidos hay hackeos todos los días», explicó, aclarando que quizás no todos salen a la luz. «(Son hackeados) sitios comerciales, restaurantes, hoteles.»

Así y todo, Villanueva considera que ese país está entre los que tienen mejores sistemas de cíberdefensa. Y sin embargo, los ciudadanos aún pueden verse afectados, apuntó citando el caso del hackeo a Equifax, donde fueron robados los datos personales, la fecha de nacimiento, el número de documento, de millones de personas.

«Toda esa información fue robada y está siendo utilizada por maleantes para el robo de identidad. Hay un mercado negro para esa información», puntualizó.

En Argentina es necesario implementar leyes más fuertes contra el cíberdelito, aseguró, ya que «delincuentes rusos, ucranianos y de Europa del Este, están viajando acá, tratando de explotar el mercado latinoamericano.»

Pero, ¿por qué citó esas nacionalidades?

Es importante destacar que, de acuerdo a Villanueva, los cíberdelincuentes más importantes están saliendo de la órbita de los países de Europa del Este y Brasil.

«En Brasil tienen muchas personas técnicas, les interesan mucho la tecnología y las computadoras», describió.

Mientras que en los países de Europa del Este, exmiembros de la Unión Soviética, existe una fuerte formación en tecnología, ya que «durante el comunismo, era mandato estudiar las ciencias de computadoras.» Por eso, hoy, «tienen una población educada» en el área, y actualmente «están educando a la generación nueva.»

Existen hackeos por prestigio, por políticas, por propiedad intelectual, por secretos nacionales (un país hackeando a otro país), explicó Villanueva.

Sin embargo, el cíberdelito más común es el económico: grupos de cibercriminales con fines puramente económicos.

Pero, ¿cómo funcionan estas redes?

El cíberdelito funciona como una infraestructura integrada por personas que tienen distintos roles, donde todos se necesitan.

«Cada uno tiene su especialidad: el que escribe el virus o malware se lo revende al hacker. Ese hacker roba una información y se la revende a un proveedor, que revende la información a otros maleantes.»

Estos «maleantes» , también conocidos como «mulas», muchas veces son reclutados a través de videos para viajar a las Américas (podría ser Argentina). Ellos son el punto final de la cadena, quienes explotan los datos robados sacando plata de un cajero automático, transfiriendo plata de un banco a otro o comprando en línea con la información robada.

«Reclutan muchachos para venir a las Américas, no solamente a Estados Unidos. Puede ser a Argentina si hablan español. Les dicen ‘mulas’ mayormente. Los reclutan para que vengan a explotar el mercado y a explotar las cuentas», describió Villanueva a Urgente24.

Para reclutarlos, «ponen videos bonitos, atractivos, con un ucraniano o un ruso, en la playa de Miami, con un Ferrari, con plata. Están vendiendo el estilo de vida. Si uno es una persona de Europa del Este ganando lo mínimo en una fábrica, y (escucha que) puede ganar lo mismo en 10 minutos en Miami o en Buenos Aires, ¿qué va a hacer? Va a viajar y trabajar como cibercriminal.»

Los datos robados son comercializados en la «dark web» o «internet oscura»: «Hay sitios que venden identidad de personas, sitios que venden pasaportes o cédulas, sitios que venden tarjetas de crédito, sitios que venden cuentas», explicó Villanueva.

«Esa persona (N de la R: la «mula» reclutada) va a venir aquí, y (explotar) esa información que robaron de una tarjeta de crédito, puede ser de un argentino que estaba en Miami, por ejemplo (el hackeo podría haber ocurrido en Miami pero ser de una cuenta en Argentina). Ese ucraniano que reclutaron va a venir a Argentina y va a ir a los ATM (cajeros automáticos) argentinos a sacar la plata del argentino.»

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