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Sigue la preocupación por las Leliqs

Si el presidente Mauricio Macri no resuelve en esta gestión la bola de Leliqs que creó tras las Lebacs, lo tendrá que hacer en la próxima -de resultar electo- o lo tendrá que hacer el candidato por el Frente de Todos, Alberto Fernández.

El candidato opositor volvió a hacer eje en la economía anoche (9/09) al aire de TN e insistió en las Leliqs: «Ortodoxo no soy. No hay una sola regla para resolver los problemas de nuestra economía. Debemos pensar la economía sin dogmas, con dogmas hicieron el desastre que hicieron. Gastaron miles de millones de pesos en leliqs, bajaron salarios y Macri multiplicó por 2 la inflación».

Es que gane quien ganare, el triunfador de las elecciones del 27 de octubre sabe que esa masa de pesos es el principal problema a resolver y no es lo mismo que se haga antes o después del 10 de diciembre: arrancar con ese dolor de cabeza no es lo mismo que sin él. El horizonte de expectativas sería otro y empezaría la gestión bajando tasa de referencia, lo que se traduce en reactivación económica.

Actualmente, amenaza la base monetaria, comprometiendo el 79% pero el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano asegura que no llega al 5,5% del PBI, lo cual es un alivio si se compara con el 11% que significaban las Lebacs, pero eso está discutido:

A su vez, «el control de capitales abrió la posibilidad de hacerlo como un aterrizaje suave, es decir, sin que el desarme de depósitos se convierta en un nueva suba del dólar porque antes el temor era que los depósitos que están detrás de las Leliq se pasaran todas al dólar. Ahora las empresas no pueden comprar para atesoramiento y las personas pueden hacerlo pero con un tope de diez mil dólares al mes. Este aterrizaje suave puede hacer que crezca un poco la brecha entre el tipo de cambio oficial y el blue, pero no tiene por qué afectar a los precios internos si se instrumenta correctamente», fue optimista Víctor Beker, economista y director del mencionado centro especializado.

«Si no es el un aterrizaje suave, será uno forzoso: con una suerte de canje por activos de más largo plazo como fue el plan Bonex. Si no se hace antes de diciembre, cualquier decisión de política económica que se tome después del cambio de mando va a pasar por el desarme de las Leliqs -ya sea suave o forzoso- porque la tasa de interés, que hoy llegó al 86%, inhibe cualquier posibilidad de inversión no financiera que active la economía real y permita el crecimiento», concluyó Beker a LPO.

El desafío para esta gestión o la que venga es conseguir dinero para desarmar esos 10 o 15 mil millones de dólares.

Gabriel Caamaño, economista de la consultora Ledesma, insistió en que el problema es el horizonte de expectativas: «El problema no son las Leliq, porque hoy están recontra licuadas en relación al PBI y también en dólares, son menos que en 2002. De hecho, los depósitos a plazo fijo dejaron de caer. Los errores de política lo que hacen es justificar errores de diagnóstico y esto solo lleva a nuevos errores de diagnóstico».

«El problema pasa por otro lado y es la falta de un horizonte. De acá a las elecciones nadie quiere tener pesos, no es que no quieren Leliq. Si el próximo gobierno logra medianamente realinear las expectativas, la demanda de pesos va a subir y ahí se van a poder desarmarlas sin sobresaltos. Ahora bien, si el próximo gobierno, sea quien sea, no logra generar confianza, el problema va a ser ese. La tasa de interés no es la causa, sino la consecuencia de la falta de horizonte», cerró a LPO.

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