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Belén Pouchan, la contorsionista que deslumbra en el circo de Flavio Mendoza

«Me puedo matar, pero la pasión es más grande». Charla íntima y producción de fotos con la figura del espectáculo del coreógrafo: su pasado como gimnasta profesional, su noviazgo y sus máximos sueños.

El amor por el deporte se le despertó de muy chica a Belén Pouchan (27), cuando arrancó con sus clases de gimnasia rítmica y, con el correr del tiempo, se hizo tan fuerte que logró convertirlo en un verdadero arte. Figura estelar en el Circo del Anima de Flavio Mendoza, que se presenta en el predio del Parque Avellaneda Shopping, en cada función los casi dos mil espectadores que colman la carpa aplauden a rabiar cada uno de sus cuadros, ya sea en el aire a ocho metros de altura, dentro de una pileta o pegadita al suelo.

 

 

Sincera y feliz por su presente, la contorsionista que fue parte de la selección nacional de gimnasia rítmica y campeona en la Copa América de Chile 2011 en la categoría elite mayores, reconoció en un diálogo íntimo con Ciudad: «Saqué el primer puesto después de empezar a trabajar con Flavio, él me hizo un click en la cabeza y dije ‘tengo que disfrutarlo'».

 

 

 

«ME HUBIESE ENCANTADO SEGUIR COMPITIENDO EN GIMNASIA RÍTMICA Y LLEGAR A UN MUNDIAL, PERO NO TENÍA LOS MEDIOS. EA MUY DIFÍCIL SIN APOYO PORQUE ES MUY CARO VIAJAR A CADA CIUDAD DEL MUNDO DONDE SE HACEN LAS CLASIFICACIONES».

 

 

Retirada de su carrera como deportista de elite, Pouchán reivindicó su decisión de dar un paso al costado para enfocarse en su vocación circense: “No la pasaba bien con la competencia, la sufría, porque siempre trato de superarme a mí misma. Me hubiese encantado seguir y llegar a un mundial, pero no tenía los medios y era muy difícil sin apoyo porque es muy caro viajar a cada ciudad del mundo donde se hacen las clasificaciones. Tenía las condiciones, pero no los medios. Pero no lo vivo como una frustración en absoluto. Agradezco haber hecho deporte porque sin eso no habría logrado ni la mitad de las cosas que logro, porque sé lo que es esforzarse, la disciplina y lo que significa sentir la gratificación de ganarme las cosas yo sola”.

 

 

Mujer bella si la hay, también con un costado mediático, está en pareja hace casi cuatro años -con intermitencias en el medio- con Martín Sofer (25), un agrónomo del que se enamoró gracias a que Facundo Mazzei le ofició de celestino una noche en que fueron a una cervecería, tras una función de Stravaganza. De eso y mucho más habla Belén Pouchan, luego de posar en una producción de fotos con el vestuario que luce sobre el escenario del espectáculo que comparte con otros 35 artistas, y se presenta  de jueves a domingo.

 

-¿Te caíste y lastimaste muchas veces a lo largo de tu vida hasta lograr la perfección en tus destrezas?

-Yo me di pocos golpes porque arranqué con la gimnasia artística desde muy chica y es como aprender a caminar de bebé, que da pasos, se cae, pero se levanta y aprende. Uno va midiendo, ganando experiencia, trabajando con diferentes aparatos, elementos. A la vez, una se va haciendo más versátil y ya tampoco se golpea tanto. Pero en todos los espectáculos de Flavio que hice me caí de casi todos los aparatos, también me caí en una función de prensa desde una bola enorme y me maté. Una vez me caí del aro y me esguincé un pie. También me fracturé hace unos años. Uno se cae, pero es parte de la profesión y una sabe que le puede pasar de todo. Inclusive te podés matar, sin exagerar, porque hasta gente del Cirqué du Soleil se ha matado. Porque si se te rompe una cinta, te caíste y fuiste. Pero bueno, la verdad es que en los cuadros me puedo matar, pero la pasión es más grande. Una es consciente de los riesgos, pero tratamos de tomar todos los recaudos.

 

 

«UNO SE CAE, PERO ES PARTE DE LA PROFESIÓN Y UNA SABE QUE LE PUEDE PASAR DE TODO. INCLUSIVE TE PODÉS MATAR, SIN EXAGERAR. PERO BUENO, LA VERDAD ES QUE LA PASIÓN ES MÁS GRANDE».

 

-¿Hacés algún tipo de meditación para concentrarte antes de subir al trapecio?

-Sí. Hay una combinación medio rara porque por un lado uno tiene que estar transmitiendo algo, así que tiene que estar pendiente del público. Pero a la vez, uno tiene que estar muy para adentro y concentrado en que hay que estar agarrado… es un poco y un poco. Con los años uno gana experiencia y el tiempo de concentración es menor, hasta que uno entiende los agarres en el aire y los tiempos con los compañeros.

 

 

-También es impresionante tu cuadro en la esfera de agua, ¿te costó mucho?

-Yo fui a natación desde muy chica, siempre tuve mucha habilidad debajo del agua. En parte también por mi condición física, de doblarme, me adapto fácil al agua. Además, mantengo bastante la respiración. El primer año que estuve con Flavio hicimos un cuadro que era el reloj y nos dieron unas clases de apnea (N del R: mantener la respiración) y me adapté súper rápido. De hecho, a veces me entra la nariz de a la boca y no me molesta, es muy raro. Igual, cuando estoy debajo del agua soy consciente de que es un cuadro muy difícil. Creo que ese es el cuadro más difícil que hice en mi vida y no lo puede hacer cualquiera, porque a mí me cuesta un montón. Incluso, al hacerlo pienso: “¡Qué difícil!”. Pero lo tomo con naturalidad porque me encanta, sé que hago maniobras que no sé cómo me salen. Por ejemplo, una vez respiré agua, je, je. Capaz que entra agua en la nariz, te duele la cabeza, ¡pero hay que encontrar la forma de seguir! Fue un entrenamiento bastante duro al principio, y ahora que volví a hacerlo después de no hacerlo un tiempo. Cuesta porque vengo de otros cuadros y llego cansada, y lo primero que te falta es el aire. La primera semana del show fue terrible. En cuanto al oído, no me hace falta ponerme tapones ni usar alcohol boricado para sacarme el agua.

 

 

«CREO QUE EL CUADRO BAJO EL AGUA ES EL MÁS DIFÍCIL QUE HICE EN MI VIDA Y NO LO PUEDE HACER CUALQUIERA, PORQUE A MÍ ME CUESTA UN MONTÓN, AL HACERLO PIENSO: ‘¡QUÉ DIFÍCIL!’”.

 

-¿Cuál es tu cuadro favorito?

-El cuadro de la contorsión es el que más disfruto, me encanta estar ahí. Porque, por ejemplo, en el cuadro de la pileta dentro de la panza del elefante no puedo ver a la gente, no escucho ni veo, hago todo a ciegas. Pero poder hacer una poses, mirar al público y ver las caras de sorpresa, para mí es alucinante. Me encanta ver las reacciones de la gente.

 

 

-Y fuera del trabajo, ¿cómo estás a nivel sentimental?

-Estoy de novia con Martín hace casi cuatro años, tuve un impasse en el medio, pero volvimos. Hace un mes él se fue a vivir a París. Él es agrónomo y le salió un re buen trabajo allá. Y como acá él estaba complicado decidió irse. Estamos hablando, yo en noviembre voy a ir a verlo y en marzo veré si consigo algo allá.

 

-¿Te irías a vivir allá con él?

-Me gustaría, pero no sé si instalarme allá para siempre, sino para probar suerte en algun espectáculo. Él justo se fue en un momento en que yo estaba con trabajo y no podía acompañarlo, pero a la vez tengo ganas de tener experiencias artísticas nuevas. Siento que en Europa hay mucho show, más allá de que el show de Flavio es increíble, afuera hay mucha variedad y tengo ganas de tener nuevas experiencias. Tengo una prima en París también. Allá hay mucha movida cultural y oferta, además pagan súper bien. El trabajo del acróbata o contorsionista como yo es muy valorado, cosa que acá no es tan así, ¡salvo por Flavio!

 

 

«ESTOY DE NOVIA CON MARTÍN HACE CASI CUATRO AÑOS. HACE UN MES ÉL SE FUE A VIVIR A PARÍS, PORQUE ES AGRÓNOMO Y LE SALIÓ UN RE BUEN TRABAJO ALLÁ. (…) ME GUSTARÍA IRME CON ÉL, PERO NO SÉ SI INSTALARME ALLÁ PARA SIEMPRE, SINO PARA PROBAR SUERTE EN ALGÚN ESPECTÁCULO».

 

-¿Llegaron a convivir acá?

-No, vivimos en casas separadas. Yo vivo sola y él vivía con su familia.

 

-Son muchos meses distanciados, ¿se plantearon permisos?

-Nada de poliamor, tenemos una relación monogámica. Son varios meses, pero existe el Skype, la videollamada. Ahora hablamos todos los días. Creo también que si estoy conectada desde el corazón, sé por qué lo elijo y soy coherente con eso, no necesito otra cosa, ni me dan ganas de otra cosa. Ahora disfruto mucho de mi trabajo con Flavio y de vivir sola. Porque si bien me encanta estar de novia, está bueno tener un espacio propio para conocerse más. Yo duermo cuando quiero, como lo que me gusta, salgo con amigos y trato de verle el lado positivo, por más que a veces me pongo mal porque extraño a Martín.

 

-¿Salen también las videollamadas hot?

-Ya nos conocemos, no me da vergüenza nada con él. Nos conocemos, nos extrañamos y tratamos de hablar lo más posible. Calculo que saldrán videollamadas hot, ja, ja.

 

«CALCULO QUE SALDRÁN VIDEOLLAMADAS HOT CON MARTÍN, JA, JA».

 

-Dicen que París es la Ciudad del Amor y desde donde «vienen los bebés», ¿la maternidad es algo deseado o planificado por vos y Martín?

-Sí. Sé que en algún momento quiero tener hijos, ¡pero en años! Ahora no lo pienso. Tengo muchos sueños por cumplir antes, primero quiero viajar, me gustaría llegar a trabajar en el Ciqué du Soleil, cumplir el sueño de actuar en una película. Tengo otras metas antes de convertirme en madre.

 

-En abril se te relacionó con Nicolás Occhiato, a poco de que él se separara de Flor Vigna. ¿Qué pasó con Nico?

-No pasó nada. Tengo buena onda con él por conocernos del ambiente, de que me invite a los programas. La realidad es que nos encontramos en un boliche como nos encontramos con un montón de otras personas. Ahí nos saludamos, tuvimos súper buena onda, pero también me llevo bien con Flor Vigna. Pasa que uno se va cruzando con gente del ambiente y se saluda. Capaz que a veces te vinculan con alguien, pero no necesariamente sea verdad. De todos los famosos con los que se me vinculó solo tuve algo con Fede Bal cuando era chica y con Nazareno Casero.

Fuente: Ciudad Magazine

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