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Fin del ciclo Petrobras: apura los plazos para dejar su negocio «no estratégico» en Argentina

Con su decisión de dejar de cotizar en el mercado bursátil local y avanzar en la venta de sus acciones en una empresa de separación de gas natural, Petrobras apura los plazos para abandonar de manera definitiva sus operaciones en la Argentina.

La petrolera estatal brasileña considera como «no estratégico» al mercado de hidrocarburos local y busca no tener actividad alguna antes de que finalice 2019.

La decisión forma parte de la liquidación de una gran cantidad de activos a nivel internacional, uno de los vectores de su proceso de desinversiones que viene llevando a cabo en los últimos años.

El plan pretende «la optimización de la cartera y la mejora de la asignación de capital de la empresa, con el objetivo de generar valor para nuestros accionistas».

En el caso de la salida de la bolsa local, fue aprobada durante una reunión de su Consejo de Administración que se llevó a cabo el último jueves, en la cual se trató la cancelación del listado de sus acciones ordinarias y preferidas en Bolsas y Mercados Argentinos S.A. (ByMA), y el retiro del régimen de oferta pública en Argentina.

En el mismo encuentro se decidió pasar a la segunda etapa de la venta del 34% de las acciones que controla en la procesadora de gas Mega, en la que comparte la propiedad con YPF (38%) y Dow Argentina (28%).

En este caso, informó que avanza en el inicio de la fase no vinculante relacionada con las ofertas por su tenencia accionaria y anticipó que ofrecerá a los grupos interesados «instrucciones sobre el proceso de venta», incluidas las pautas para preparar y enviar las propuestas.

Cierre para un ciclo de 17 años

Cuando esta operación se concrete, Petrobras ya no tendrá presencia en el mercadolocal, donde desembarcó en el 2002 con la compra de PeCom, la petrolera del grupo Perez Companc, por la cual abonó cerca de u$s1.000 millones.

En 2010 tomó la iniciativa de vender en un mismo paquete todos los activos que controlaba en el país con su filial Petrobras Argentina (PESA), con la cual supo ser la cuarta empresa productora de petróleo y gas más importante del mercado local.

En ese proceso, que estará culminado cuando venda sus acciones en Mega, se desprendió de 30 reservorios petroleros en Neuquén; una refinería en Bahía Blanca; una red de más de 600 estaciones de servicios; participación mayoritaria en Transportadora Gas del Sur (TGS); de la central térmica Genelba; de la hidroeléctrica Pichi Picún Leifú; y de plantas petroquímicas en Bahía Blanca y Santa Fe.

En la actualidad, solamente cuenta con una pequeña oficina en el micro centro con alrededor de cinco empleados. El plan de desinversión ya lleva casi una década y se inició en 2011, cuando traspasó sus campos petroleros de Santa Cruz a manos de Compañía General de Combustibles (CGC), la petrolera de Eduardo Eurnekian.

Un año después, vendió su negocio de refinación ubicado en la localidad santafesina de San Lorenzo y 380 estaciones de servicio al empresario kirchnerista Cristóbal López.

La operación se cerró en u$s110 millones y marcó el principio del fin del desguace de Petrobras Argentina (PESA), que hasta ese momento competía por el mercado conYPF, Shell y Pan American Energy (PAE).

Pero la venta estuvo plagada de sospechas y hasta formó parte de las investigaciones del Lava Jato, el caso de corrupción de mayor gravedad en la historia de Brasil y que tuvo a Petrobras como una de las empresas más involucradas junto al holding constructor Odebrecht.

De hecho, el traspaso de esos activos al Grupo Indalo de Cristóbal López y Fabián De Sousa fue investigado por la justicia argentina y la brasileña en el marco de procesos vinculados a evasión impositiva y pago de sobornos a ex funcionarios y empresarios de ambos países.

Sin embargo, los empresarios K lograron hacerse cargo de las actividades y Petrobras pasó a mantener nada más que sus operaciones de exploración y producción de petróleo en el país.

En esos años, Petrobras aceleró su salida del mercado argentino, acuciada por la necesidad de achicar una deuda global que ascendía a los u$s90.000 millones y refinanciar su déficit con los bancos acreedores. Eso, en momentos en los que varios de sus máximos ejecutivos desfilaron por los tribunales brasileños acusados de enriquecimiento ilícito.

El caso incluso fue uno de los detonantes de la destitución de Dilma Roussef como presidenta de Brasil y de la llegada de Michel Temer en su reemplazo. El objetivo era salir de mercados no estratégicos y refundar la petrolera tanto en imagen como en sus finanzas con la venta de sus operaciones en Argentina, al igual que de actividades en otros países.

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