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Si no sos celíaco, comer alimentos sin gluten es un peligro para tu salud

Cuando la sociedad elige comer como un enfermo. En los últimos años se ha demonizado a esta proteína presente en multitud de cereales, y los celíacos, ahora son los ejemplos a seguir para la sociedad no enferma.

Enfermo por elección

Los expertos en nutrición y medicina digestiva no cejan en sus advertencias sobre la diferencia entre la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten o la alergia a esta proteína y el autodiagnóstico que lleva a una elección personal de cambio de hábitos de alimentación que puede resultar peligrosa. Mientras que en los tres primeros casos las personas afectadas -1% de celíacos y 10% de sensibles al gluten en España, según los últimos datos oficiales; los alérgicos suponen casos residuales- deben seguir un tratamiento en el que eliminar el gluten de la dieta resulta imperativo, en el último caso las personas rechazan el gluten bajo la creencia de que son intolerantes, que les provoca problemas de salud y que les hace ganar peso.

Ante el aumento de los autodiagnósticos y de la imparable moda del ‘gluten-free’ en los supermercados y la hostelería, han crecido las investigaciones sobre las consecuencias que tiene para la salud de las personas desterrar esta proteína de su alimentación. En este contexto, acaba de publicarse la conclusión de un estudio realizado en la Universidad de Harvard que vincula la dieta sin gluten al riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2, la versión más común de esta enfermedad, que sufren 400 millones de personas en el mundo. Se estima que el número de afectados en 2040 ascienda a 642 millones.

Además, una investigación desarrollada por científicos españoles centrada en comparar la composición entre productos sin gluten y con gluten ha advertido de que los alimentos ‘sin’ pueden provocar desequilibrios en el organismo por la diferencia del aporte nutricional. En esta evaluación, se concluyó que los alimentos sin la glicoproteína presentan mayor cantidad de lípidos y ácidos grasos y menor aporte proteico. En ocasiones los azúcares añadidos son mayores con el fin de mejorar el sabor del producto, que suele adolecer de carencias gustativas.

En definitiva, los panes, pastas y bollería sin gluten se traducen nutricionalmente en un mayor aporte energético -debido a las grasas y azúcares- y menor de proteína, lo que empobrece la dieta. El consumo generalizado de estos alimentos en sustitución de aquéllos que sí contienen gluten genera irregularidades en el organismo que pueden derivar en afecciones al crecimiento de los niños y un aumento de la obesidad infantil, según este estudio español. Los científicos utilizaron estos datos para llamar a la industria alimentaria especializada en el gluten-free a que reformulase estos productos con el fin de equiparar su composición a la de los alimentos con gluten.

 

La dieta falsa ‘sin gluten’

La moda de comer ‘libre de gluten’ está muy relacionada con perder peso, y aquí se produce otra confusión importante a la hora de vincular el tratamiento de la celiaquía con un hábito saludable. Eliminar el gluten supone dejar de comer alimentos con alto contenido calórico, como pizzas, pastas con contundentes salsas o repostería, y de ahí es fácil advertir un rápido efecto adelgazante que de igual manera puede conseguirse con una dieta rica en frutas, verduras y legumbres. El problema no es el gluten, sino unos hábitos nutricionales que abusan de los alimentos calóricos.

Por otra parte, es cierto que muchas personas no celíacas aseguran haber experimentado una mejora en su bienestar al pasarse a la dieta ‘sin’ de modo autodiagnosticado. La sensación de cansancio o hinchazón suele reducirse, pero los expertos explican este p unto argumentando que al descender el consumo de productos procesados, con mayor cantidad de grasas y azúcares, el organismo suele responder de esta manera.

Como en el caso anterior, los beneficios llegan a través de un cambio a hábitos y alimentos más saludables, que no excluyen a los que contienen la glicoproteína. Eliminarla de la dieta, de hecho, tiene como consecuencia una pérdida importante de aportes de fibra y de algunas vitaminas. Para el bebé belga Lucas, sin embargo, supuso la muerte prematura a los siete meses debido a su estado de malnutrición.

En este caso, que ha llegado a los tribunales de Bélgica esta semana, los padres han sido acusados de la muerte de su hijo, al que ellos mismos, propietarios de una tienda de productos naturales, diagnosticaron intolerancia al gluten y a la lactosa. Su insistencia en alimentarle a base de leche de quinoa provocó su desnutrición y, finalmente, el fin de su vida.

Por el momento, no existen estudios concluyentes que presenten evidencias sobre los beneficios que una alimentación sin gluten proporciona a la salud de las personas. La mayoría de los médicos y especialistas en nutrición coinciden en la importancia del diagnóstico médico de la enfermedad celíaca o la sensibilidad a la glicoproteína y la advertencia a la sociedad de que no se deje llevar por modas alimenticias que pueden pasarles una factura alta. Está por ver si sus voces y recomendaciones se oyen con mayor claridad que las de Gwyneth Paltrow, Victoria Beckham, Lady Gaga y un desfile de estrellas-gurús encantadas con su vida gluten-free.

Fuente: Eco Diario

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