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¿Hong Kong es parte de China? Las razones de las protestas más recientes

Cientos de miles de personas se manifestaron en Hong Kong el domingo 9 de junio en contra de la propuesta legislativa del gobierno local para facilitar las extradiciones a China continental.

Las manifestaciones masivas fueron de las más grandes en la historia de Hong Kong y un vistazo al enojo y temor que van en aumento por restricciones a las libertades civiles que por mucho tiempo distinguieron al territorio semiautónomo de las zonas continentales de China.

Hong Kong, un antigua colonia británica, fue regresada al control chino en 1997 con la política llamada «Un país, dos sistemas»; esta prometía mucha autonomía para el territorio. Con la política se han preservado la burocracia directamente hongkonesa, así como cortes independientes, medios libres, un internet abierto y otras características que no se viven en China continental.

Esa autonomía, que está garantizada por el estatuto corto de la Ley Básica de Hong Kong, caduca en 2047, pero ha sido debilitada mucho antes de eso a medida que el Partido Comunista de China interfiere cada vez más en asuntos hongkoneses al, por ejemplo, secuestrar al dueño de una editorial que publicaba libros sobre integrantes del liderazgo comunista chino.

La presión es muestra de un control férreo en toda China por parte del presidente Xi Jinping, quien llegó al poder en 2012 y ha ido contra sus críticos de maneras cada vez más descaradas.

Hong Kong es un blanco inmediato pues tiene una comunidad muy expresiva de activistas y legisladores a favor de la democracia. Decenas de miles de personas participaron en un movimiento apodado Revolución de los Paraguas​ en 2014 para exigir elecciones libres y cada año hay multitudes en la conmemoración de la matanza en 1989 de manifestantes en la plaza Tiananmén de Beijing.

La Ley Básica garantiza que las autoridades chinas no pueden reprimir el disenso en Hong Kong con la misma fuerza y tan directamente como lo hacen en el territorio continental y en las regiones autónomas de Tíbet y Xinjiang. A decir de analistas, Pekín ha recurrido entonces a erosionar la independencia de las instituciones hongkonesas de otros modos, como el hacer presión para que se aprueben los cambios respecto a la extradición.

La medida permitiría a las autoridades de Hong Kong arrestar y transferir a personas buscadas en países o territorios con las que no tiene acuerdos formales de extradición, entre ellos Taiwán y China continental. La directora para la región administrativa, Carrie Lam, ha dicho que la ley es necesaria con urgencia para poder castigar a un hombre buscado en Taiwán por el homicidio de su novia.

Sin embargo, los críticos indican que, de aprobarse la ley, cualquier persona en la región administrativa podría ser aprehendida y llevada a detención en China continental, un país donde los tribunales se atienen por completo a las órdenes del Partido Comunista. Estos críticos de la propuesta temen que la ley no servirá solo contra delincuentes como el hombre buscado por el homicidio de su novia, sino contra cualquier activista político.

La ley propuesta para la extradición aplica para 37 delitos, excluidos los de índole política. No obstante, quienes se oponen afirman que con la ley se permitiría a las autoridades de China continental a extender su presencia en el territorio y se legalizarían los secuestros políticos como el del librero hongkonés.

Quien tenga el puesto ejecutivo de la región administrativa tendría que aprobar la solicitud de extradición para alguien antes de que se emita una orden de arresto y una corte hongkonesa tendría poderes para revisar que sí hay un caso sólido en contra de la persona sospechosa que se quiere extraditar. Pero el estatus de subordinación de Hong Kong frente a China continental podría dificultar mucho que quien sea el dirigente de la región administrativa pueda rechazar las solicitudes de extradición.

Muchas personas en Hong Kong, donde el gobierno local ha expulsado recientemente a legisladores opositores y ha rechazado las demandas populares para que haya elecciones libres, ven en el plan de extradición un paso contundente a favor del Partido Comunista de China en la batalla para reprimir la oposición política en el territorio hongkonés.

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