«

»

¿Funcionará la «diplomacia del garrote» de Trump?

La diplomacia de Trump es la diplomacia del garrote. El mismo método fue aplicado con Corea del Norte: la frase sobre quién tiene el botón nuclear más grande hasta las declaraciones de empatía con Kim Jong-un; el envío de naves de guerra al Golfo de Persia y al Mar de China, y las sanciones indiscriminadas a Venezuela. La respuesta al problema de inmigración en la frontera con México fue el despliegue de tropas. Todas las acciones tienen el común denominador de atemorizar con el despliegue militar para recordar dónde reside el poder. Por motivos que se ignoran solo Vladimir Putin se mantiene al margen de la ira del presidente norteamericano.

Trump no está solo en esta campaña. El secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor de Seguridad, John Bolton, comparten esta visión sobre las negociaciones. John Bolton declaró que la mejor forma de lograr la paz es prepararse para la guerra: los signos de debilidad obstruyen las negociaciones porque alientan al enemigo al sobrestimar su capacidad. Esta doctrina pareciera permear todos los niveles de la Casa Blanca, incluyendo las negociaciones con los restantes poderes del Estado.

El presidente Trump mantiene que los aranceles generarán ingresos adicionales al presupuesto que podrán reorientarse a los sectores damnificados por las represalias chinas. Este razonamiento tiene dos problemas: si se produjeran ingresos adicionales, no habría una disminución del comercio y la Casa Blanca estaría haciendo un uso discrecional de recursos sin la autorización del Congreso, cuya Cámara de Representantes está controlada por los demócratas. Todo hace suponer que los recursos podrían utilizarse para apuntalar la campaña de reelección en distritos claves para el Partido Republicano.

La Casa Blanca mostró siempre su preferencia por las negociaciones bilaterales y un rechazo por los organismos multilaterales, donde necesariamente tendría una mayor exposición. Nunca existió interés en sumar a la Unión Europea y Japón, a pesar de compartir muchas de las preocupaciones. Los documentos tripartitos no se tradujeron en mesas de negociaciones que quizás hubieran facilitado el diálogo con China; en la doctrina de la hegemonía, los terceros no tienen lugar. China optó por acercarse a la Unión Europea y a Rusia, y desplegar su proyecto de cooperación OBOR para lograr el respaldo de economías en desarrollo. También presentó el documento W773 con sus propuestas sobre la reforma de la OMC el 13 de mayo, un día después de las sanciones, donde resalta la importancia del multilateralismo y critica el proteccionismo. Este documento tiene el objetivo de repensar el organismo y lograr al mismo tiempo el apoyo político de la mayoría de los miembros al rescatar el principio de tratamiento especial y diferenciado para los países en desarrollo.

Los Estados Unidos no pueden continuar esta retórica mientras su economía crece al 3,2%, la tasa de desempleo es del 3,6% y el ingreso per cápita supera los 60 mil dólares. Trump pareciera estar siempre en campaña y hablar para sus electores, olvidándose que estas acciones perjudican las posibilidades de contar con un marco de estabilidad para no afectar el crecimiento sostenido de la economía mundial de los últimos años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>