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La profunda cicatriz en un diario que siempre privilegió su relación con la Corte

En este caso, ni un ni otro pudo anticipar el primer paso, y tampoco lo lograron con el segundo, para el que los jueces resolvieron emitir en un comunicado, que se canalizó por vías informales antes de llegar incluso a la difusión oficial del ‘Centro de Información Judicial’ (incluso generó un revuelo en las redes porque se difundió primero una versión con acotaciones informales, que después fue rectificada).

«La Corte Suprema confirmó que el juicio contra Cristina Kirchner arranca el martes», afirmó ‘La Nación’ que lo imprime con título catástrofe y y habla de «repliegue táctico ante la presión social» a la Corte.

«En un comunicado, el máximo tribunal aseguró que el pedido del expediente para analizar los recursos presentados por las defensas no interrumpe las audiencias».

‘Clarín’, que en un primer momento escribió que el comunicado fue «tras la presión política», segundos después volvió sobre sus pasos y corrigió la bajada, celebrando que «el máximo tribunal garantizó el comienzo de las audiencias. ‘Dicho pedido no suspende el juicio’, dijeron en un comunicado».

La reacción fue entonces más en defensa de su histórica pelea con Cristina Fernández, que en otro sentido. Algo que no ocurrió de la misma manera con ‘La Nación’, motivo por el cual no sería de extrañar que los 4 magistrados del máximo tribunal de la Argentina recuperen más diálogo con el primero, que con el segundo,

«Dos días después de haber sacudido el tablero político y judicial al pedir el expediente por el que por primera vez Cristina Kirchner será juzgada en una causa de corrupción, el máximo tribunal buscó minimizar su giro con un comunicado en el que la cuestión
pareció reducirse a un simple malentendido entre originales y fotocopias, y no a una decisión de profundas implicancias jurídicas.

Los responsables de llevar adelante la dinámica de la Corte, es decir los cuatro jueces que votaron a favor de intervenir en el caso, evaluaron el negativo impacto político y social que había generado su decisión, que anteanoche encendió algunos cacerolazos y
que tenía en camino la convocatoria a una marcha», se desquitó Jorge Liotti en ‘La Nación’.

En el mismo sentido escribió Hernán Cappiello: «… la Corte se encontró con que el juicio seguía en pie. Y encima se estaba dando un gran estrépito social. El procurador Eduardo Casal, el fiscal Diego Luciani y las oficinas del Gobierno encargadas de acusar habían reclamado realizar el juicio. Si bien fue tímido el cacerolazo de anteanoche para protestar por la posible suspensión, se escuchó
cerca de la casa de la jueza Elena Highton de Nolasco. A los asesores de comunicación de Ricardo Lorenzetti no les escapó el mal humor social que generó la decisión.

Casi simultáneamente, los cuatro jueces de la mayoría de la Corte dieron macha atrás. Publicaron un comunicado de 10 puntos en el que dijeron que los periodistas habían informado cuestiones «que no tiene relación con los hechos» y se esforzaron por aclarar que ellos no habían suspendido el juicio. «El pedido de autos [del expediente] solicitados por esta Corte no suspende el juicio oral en trámite ni hubo decisión alguna del tribunal oral». Prometieron devolverlo «en tiempo oportuno». Es decir, antes del juicio, previsto para el martes.»

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