El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró el sábado que el Senado de los Estados Unidos y los legisladores opositores «vergonzosos» y «sin dignidad» se han convertido en sus «mejores jefes de campaña» en las polémicas elecciones de este año, en las que el líder buscará un cuarto mandato consecutivo a pesar de de las numerosas críticas recibidas ya que la Constitución lo prohíbe.

Morales hizo estas declaraciones en un acto de entrega de tractores a campesinos en Tarija, durante el cual aseguró que el Senado estadounidense, que la semana pasada emitió una resolución de ocho puntos en la que, entre otras cosas, exhorta al mandatario boliviano a respetar los «límites constitucionales en los mandatos presidenciales», se oponía a su presidencia, como reportó el periódico La Razón.

Yo no sé si es vergonzoso, ellos sabrán, pero no podemos molestar y más bien debemos alegrarnos, ahora el Senado norteamericano con la derecha son nuestros jefes de campaña

Además, criticó a la «derecha parlamentaria» por «pedir a su patrón que intervenga», luego de que unos 15 congresistas bolivianos de oposición solicitaron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, «interceder» ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y naciones de la región, para evitar que Morales se postule a un cuarto mandato presidencial.

«Yo no sé si es vergonzoso, ellos sabrán, pero no podemos molestar y más bien debemos alegrarnos, ahora el Senado norteamericano con la derecha son nuestros jefes de campaña», expresó Morales en su discurso, de acuerdo a La Razón.

La furia de Morales se ha concentrado sobre un grupo de 15 miembros del parlamento boliviano

La furia de Morales se ha concentrado sobre un grupo de 15 miembros del parlamento boliviano

«La derecha boliviana tiene miedo y ahora pide la intervención del presidente de Estados Unidos. Una vergüenza, imagínense, saben que vamos a ganar, pero como no pueden acuden a Trump, eso no se puede entender, pero es un derecho», agregó.

Morales ha sido fuertemente criticado por la oposición dentro de Bolivia y por la comunidad internacional por su intento de postularse a un cuarto mandato consecutivo, a pesar de que le ley se lo impide expresamente y luego de que fracasara en 2016 un referéndum impulsado por su gobierno para intentar modificarla a su favor.

Desconociendo a la Constitución boliviana y a la expresión popular en las urnas, el mandatario fue finalmente habilitado para participar por el Tribunal Supremo de Bolivia, controlado por el oficialismo, aunque algunos aún esperan que esta decisión pueda ser revocada antes de las elecciones generales que tendrán lugar en octubre, y de esta esperanza es que surgen los pedidos del senado estadounidense y los legisladores opositores.