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Las cuentas no cierran ni a grandes ni a chicos

En lengua evidenciaron mejoras todas las provincias del país. Con respecto a 2016, cuando se evaluaron las mismas materias en primaria, hubo un incremento de 8,5 puntos porcentuales. En ese entonces, el 66,8% de los estudiantes había alcanzado los dos niveles más altos -satisfactorio y avanzado-. En 2018, el 75,3% de los chicos tiene buena comprensión de textos. Como dato positivo: se redujo en 7 puntos la cantidad de alumnos en el estándar más bajo.

En matemática la historia es diferente. Tal como en secundaria, los resultados son flojos. Con respecto a 2016, no hubo variaciones en el promedio nacional más allá de que nueve provincias mejoraron. Todavía al 43% le cuesta resolver operaciones sencillas e incluso el nivel más bajo -por debajo del satisfactorio- creció 1,6 puntos porcentuales.

«La educación en Argentina empezó a mejorar», remarcó el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. «Lo más importante es que la nueva edición no se tiñó de política partidaria. Las escuelas ya entendieron el inmenso valor que tiene la evaluación para diseñar políticas públicas. Hace 10 años discutíamos si la evaluación era para castigar o echar docentes. Hoy claramente vemos que no es así», agregó en referencia a la mayor cobertura que tuvo el operativo: el 94% de las escuelas participó de la prueba que, desde este año, se hace alternadamente entre primaria y secundaria.

El ministro sostuvo que el crecimiento en lengua se debió a que allí se puso el foco en primer lugar. «920 mil docentes participaron en jornadas institucionales orientadas a la enseñanza de lengua. Cuando se mejora en lengua inmediatamente se crece en otros saberes. Un alumno no puede resolver un problema matemático si no entiende el enunciado», razonó.

Los estereotipos de género, que dicen que a las mujeres les va mejor en lengua y a los varones en matemática, siguen presentes pero con menor fuerza. En lengua la disparidad se redujo 5 puntos y en matemática se achicó 2 puntos.

Al respecto, Mercedes Miguel, secretaria de innovación educativa, analizó: «La brecha por estereotipos de género es una tendencia histórica de nuestro sistema educativa y estamos empezando a cerrarla. La única forma que tenemos de mejorar es estar cerca de los docentes y de las escuelas. Sobresalen las mejoras en lengua porque sostuvimos nuestra decisión de priorizar la capacitación docente en esa vía. Estamos convencidos de que se pueden revertir los determinismos por género y lugar de nacimiento».

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