Miles de “chalecos amarillos” se congregaron en diferentes puntos de Francia, especialmente en París y Bourges, para el noveno sábado de protestas convocado por ese movimiento. En las primeras horas de la tarde, hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. Las fuerzas lanzaron gases lacrimógenos para dispersar las protestas.

Tras los disturbios de la semana pasada, el Ministerio del Interior francés ha optado por volver a desplegar un enorme dispositivo policial, con 80.000 agentes movilizados en todos el país, 5.000 de ellos en París.

En la zona de Bercy, frente al Ministerio de Economía y Finanzas, varios manifestantes se congregaron con normalidad y rodeados por el cordón de policías antidisturbios, que controlaban los bolsos y mochilas para acceder al lugar.

Las autoridades han cortado el tránsito un buen número de calles en torno a la plaza de la República y a la Estación del Norte, ante las concentraciones previstas en esa parte del este de la ciudad.

Los “chalecos amarillos” han llamado a reunirse este sábado en la pequeña ciudad de Bourges, en el centro geográfico de Francia, para facilitar su participación a los manifestantes que vienen de provincias.