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Más ‘reality show’ que nunca: Argentina rinde menos que un mercado de frontera

Luego de que la Argentina se convirtiera en la gran candidata a ser nominada en el reality show financiero al mejor estilo “Gran Hermano”, para lo cual se consideran 3 criterios, en 2 de los cuales este país podría quedarse con el podio – son la solvencia de la deuda soberana, la capacidad de obtener financiameinto en los mercados y el riesgo cambiario-, sobre todo en el tercer aspecto, en el que se encuentra más cerca del precipio que cualquier otro país, surgió la pregunta: ¿sirvió para algo el festejo?
Pasaron poco más de dos meses desde que el MSCI anunció su decisión de reclasificar a la Argentina como economía emergente y desde aquel momento los activos del país vivieron un pico máximo en la turbulencia financiera que se había iniciado en el segundo semestre, que se aceleró con la crisis política de los últimos días.
Por eso, el índice de papeles que el organismo incluirá como mercado emergente a partir de junio de 2019, ahora rinde peor que el índice que agrupa a los mercados de frontera.
El proceso para ascender o degradar a un mercado es bastante extenso. Desde que comienza el período de  consulta hasta que se anuncia la decisión transcurre un año, mientras que se necesitan otros 12 meses hasta que la incorporación al nuevo índice se hace efectiva. El país fue ascendido en junio pasado, tras haber sido rechazado en 2017.
Horas antes de conocerse la noticia, el diario ‘Clarín’ publicó:
“(…) la crisis cambiaria, la volatilidad internacional y otras cuestiones políticas internas complican la situación nuevamente este año. Clarín publicó hace unos días que, según una fuente cercana a MSCI, Argentina no sería reclasificada. Según una encuesta a inversores de Bank of America citada por Bloomberg, el 56% pensaba que Argentina debería ser ascendida, pero sólo el 38% estimaba que eso efectivamente podría suceder.
Si la reclasificación a “emergente” ocurriera, eso implicará una mayor llegada de inversiones porque muchos fondos estarán autorizados por sus estatutos para incluir a las acciones argentinas en sus portafolios.
Son fondos que por prospecto sólo pueden invertir en mercados emergentes, con lo cual a mediano plazo el mercado accionario local ganaría en liquidez: según algunos bancos extranjeros, llegarían alrededor de US$ 4.500 millones.
Por otra parte, la reclasificación provocaría que las acciones locales ganaran liquidez en los mercados y podría traer algo de tranquilidad a la volatilidad cambiaria, que empezó a mostrar algo de calma luego de las medidas que tomó el Banco Central esta semana para enfriarla”.
‘La Argentina no pasará la revisión y seguirá siendo mercado de frontera’, titulaba el mismo matutino 3 días antes de la noticia.
Ese 20 de junio, lo anunció, sin embargo junto a un rostro feliz de Luis Caputo y la aclaración: “El Gobierno argentino hizo varios esfuerzos para volver a la categoría de emergente, una etiqueta que se perdió en 2009 por las decisiones económicas del gobierno de Cristina Kirchner.”
Explicó que la decisión fue provocada por “impulso de Luis Caputo, hoy titular del Banco Central, el Congreso aprobó este año la Ley de Financiamiento Productivo. Esa norma, según afirmó el propio Caputo, era una de las condiciones necesarias para que los mercados argentinos dejaran de ser “fronterizos”.
La categoría de “mercado de frontera” impedía que varios fondos de inversión institucionales del mundo compraran acciones o bonos argentinos, y en ese sentido se convirtió en una barrera para el ingreso de capitales internacionales.
Con la estabilización momentánea del dólar y el alto nivel de renovación de Lebac que consiguió el Banco Central el martes, sumados a la mejora de la calificación del mercado argentino y la formalización del crédito del FMI se abren mejores perspectivas para la economía luego de varias semanas de turbulencia”.
Además, tituló otro artículo con la especulación de un ingreso de US$ 5.500 millones.
Festejó pero nuevamente, se equivocó…
No fue el único. ‘La Nación’ afirmaba también, antes del 20 de junio, que “el mercado pareciera prever que el país no va a conseguir entrar en la categoría, ya que las acciones argentinas operaron a la baja pese al paquete de medidas que puso en marcha el Banco Central”.
Y publicaba las palabra de María Laura Tramezzani, managing partner de Action Advisory Group (AAG): “El mercado está valorando que la Argentina no entra, por los precios que se ven reflejados en el mercado y en las acciones. Por otro lado, el término del paquete de medidas que el Gobierno implementó siguen siendo reformas y medidas ortodoxas, por lo cual eso es muy bueno de cara a la evaluación que haga Morgan Stanley”.
Recapitulaba sobre lo ocurrido en el anterior cuando los analistas daban por descontado que el país iba a ser reclasificado, pero finalmente Morgan Stanley indicó que “hace falta más tiempo para ver si los cambios en el mercado argentino se mantienen hasta ser considerados irreversibles”.
Aunque remarcó también palabras optimistas:
– “La Argentina cumplió varios de los requisitos para lograr la clasificación, como la apertura cambiaria y lograr un marco regulatorio más aggiornado al mundo internacional. El acuerdo con el FMI es un punto a favor también, porque hace que el país sea un poco más predecible con las medidas que tiene que tomar”, según palabras de Jackie Maubre, directora de Cohen S.A.
– “A pesar de que al momento la Argentina está lejos de su mejor momento, yo guardo mi esperanzas. Se preservaron los cambios introducidos en la economía a pesar de la corrida y la corrección cambiaria. Se que no parece que seamos favoritos, pero hay que esperar. El mejor efecto de ser emergente es que ayude a recuperar confianza”, dijo Luis Álvarez, secretario de ByMA.
Finalmente, ese día, con el anuncio escribió: “Después de nueve años, la Argentina consiguió el ansiado ascenso” y afirmó que la decisión “aportó una nueva señal de confianza hacia la Argentina, y llegó acompañada de un claro respaldo al proceso de reformas encarado por el gobierno de Mauricio Macri, y a su estrategia de reinsertar al país en el mundo para apuntalar la inversión extranjera. El espaldarazo llegó en un momento propicio, en el epílogo de la corrida cambiaria que forzó al Gobierno a recalibrar el “gradualismo” y acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en fondos frescos, y que había terminado por ahogar la reactivación que había mostrado la economía en los últimos meses”.
(…) El mercado confiaba en la recategorización recostado en las reformas que ha implementado el gobierno de Macri, como, por ejemplo, la nueva ley de mercados capitales. Pero la corrida cambiaria, el derrape del peso y la crisis que quedó coronado en el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario habían despertados dudas. Así y todo, el ascenso, finalmente, llegó”.
Así como llegó, a este rumbo volverá a irse, aunque lo haga de a poco porque los tiempos son largos pero el actual contexto no lo hace suficiente…

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