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Comenzó el apriete: La crisis argentina afecta a Brasil y Lagarde avisa…

 

No habrá acuerdo (sino apriete), fue la columna de opinión del analista de mercados Marcelo Trovato de la semana pasada en la que se advirtió lo que la directora gerente del FMI Christine Lagarde confirmó al Financial Times el pasado martes 11 de septiembre: “Si el presidente Macri incluye reformas serias en su plan, entonces lo veremos, evaluaremos el impacto en la situación macroeconómica de Argentina, determinaremos la sostenibilidad de la deuda y trabajaremos con ellos”.

Se podría decir que la situación macroeconómica de la Argentina entró en fase crítica, dado que está afectando a Brasil y otros emergentes.

Por caso, Fiat Chrysler Automobiles (FCA) se vio obligada a extender por dos días la parálisis que sufre la planta de Jeep en Goiana -región metropolitana de Recife en el estado de Pernambuco- para poder ajustar el inventario.

Según el propio director operativo (COO) para América Latina Antonio Filosa, Argentina es la principal responsable. “Seguimos atentos a la situación en Argentina, cuya la economía atraviesa un momento muy crítico”, indicó a la agencia Bloomberg, pues Anfavea, cámara que reúne a las automotrices en Brasil, entre enero y agosto las fábricas enviaron a la Argentina -destino del 70% de sus exportaciones- 344.000 vehículos, un 4% menos que durante el mismo período de 2017.

Turquía y Argentina son los dos países que más están sufriendo la guerra comercial entre Estados Unidos, China y Japón pero por su exposición debido a errores propios. Esta situación está preocupando a los mercados en el mundo por el efecto que pueda generar en otros países.

Lagarde intentó decirlo amablemente: “no veo que el contagio se extienda a varios países más allá de los que actualmente luchan contra los inversores, pero estas cosas podrían cambiar rápidamente”, haciendo referencia a la “incertidumbre y falta de confianza ya producida por las amenazas al comercio, incluso antes de que se materialice”, como uno de los principales peligros que enfrenta el mundo en desarrollo.

No hace falta aclarar que los 50 mil millones de dólares que el FMI le dará a la Argentina más los 15 mil millones que Donald Trump pueda conseguir del Tesoro, no alcanzan. Argentina está obligada a reformas clave como la monetaria, del Estado en general y tributaria.

La salida masiva de fondos especuladores del país está llevando al colapso a las mesas de dinero de la city porteña, que están arrancando las jornadas bursátiles 40 centavos arriba por dólar respecto del cierre anterior, con una tasa del 60% del Banco Central e intervenciones que intentan evitar lo inevitable.

Resulta casi ilusorio pensar que el presupuesto 2019 se cumplirá tal como se enviará al Congreso el próximo viernes 14/09, aún así la Casa Rosada logre su aprobación.

Veamos: dólar de $38 para diciembre 2018 y de $42 para 2019. Inflación del 42% para 2018 y 23% para 2019. Decrecimiento del 2,4% para 2018 y crecimiento cero para 2019. Y un recorte fiscal de, al menos, 500.000 millones de pesos. Un cementerio.

Comparemos: el mercado prevé dólar de $42 para 2018 y $52 para 2019. Inflación interanual del 50%. Decrecimiento de 3% para 2018 y está en veremos 2019 porque hay que esperar la cosecha. En cuanto a la recesión, la agencia Moody’s en New York entiende que durará por más de dos años.

“Han tomado la decisión de consolidar lo fiscal que es positivo para el crédito, pero esto tiene un costo económico y político”, advirtió el analista de la agenda de calificación estadounidense Gabriel Torres.

En este sentido, el FMI sólo está intentando salvar a los fondos especuladores de inversión para que, al menos, no pierdan. Tal es el caso de Templeton, que ya perdió US$1230 millones en bonos argentinos con la fuerte devaluación de las últimas semanas. Por eso, los está canjeando por dólares y futuros.

“Los flujos de cartera caros exponen a la moneda argentina, especialmente en un entorno en el que los participantes del mercado perciben que las perspectivas de Argentina son cada vez más riesgosas”,confirmó Moody’s.

Estas dudas del mercado sobre el presupuesto 2019 y el apoyo del FMI, que tiene menos prestigio que Macri en el mundo de las inversiones, están apestando a las acciones argentina, que cayeron ayer (11/09) hasta 4,6% en la Bolsa de Nueva York, motivado además por una nueva ola de ventas sobre papeles emergentes.

“La desconfianza regresa al centro de la escena, dentro de un clima de marcada volatilidad. Los operadores vuelven a observar un clima más adverso hacia los emergentes -con salida de capitales y depreciaciones de sus monedas-, el cual resulta inoportuno frente a los importantes desafíos locales -económicos y políticos- por delante”, desarrolló el analista Gustavo Ber.

“El ensayo de recuperación de los activos domésticos de fines de la semana pasada se está evaporando rápidamente, aún cuando todavía los inversores confían en que el nuevo acuerdo con el FMI y el Presupuesto 2019 tendrán una resolución favorable a corto plazo”, completó Ber.

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