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Muy expuesto el BBVA a la crisis de la lira turca

En vez de reconocer su error, tal como hizo el HSBC, que se marchó del país, Francisco González persistió. Así, el BBVA ha subido su apuesta por el Garanti hasta en 3 ocasiones, desde el 25% en 2011 hasta casi el 50%. El banc tiene bonos turcos contabilizados al final del 1er. semestre por valor de 8.600 millones de euros, según fuentes del banco. Casi la mitad son bonos disponibles para la venta, cuyo valor sufre cada vez que hay un movimiento en el mercado. Ya en los 6 primeros meses de 2018, BBVA aumentó las minusvalías no realizadas en deuda turca desde 115 millones hasta 206 millones por parte de su cartera de renta fija turca, en la que el 92% es deuda pública, ya sea el Estado u otras administraciones, porcentaje que ha disminuido desde el 99,6% de diciembre.

Turquía se ha convertido en el mayor dolor de cabeza de BBVA. La lira se desploma cerca del 40% en 2018 contra el euro, pese a las políticas restrictivas del Banco Central de Turquía, con tipos de interés al 18% en una economía de inflación al 15,4%, que ‘ha quemado’ más del 15% de sus reservas en divisa extranjera, y que ni su anuncio de un nuevo plan económico ha frenado la sangría.

La culpa la tiene el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien para tomar el control absoluto de la economía, se atribuyó las funciones del gobernador del banco central y luego colocó a su sobrino, Berat Albayrak, al frente de las Finanzas.

Nada más tomar posesión, Erdogan anunció un nuevo modelo económico, al margen del mercado. Él se empeñó en mantener los tipos de interés pese a una inflación desbocada. Ante la crisis, él aseguró que la caída de la lira le importaba un bledo y que lo mejor estaba por venir. Pero la economía tiene sus propias reglas y no suelen coincidir con la voluntad de los mandatarios.

Garanti

Criticado por ser menos intrépido que el Santander en su política de compras, el banco BBVA, que preside Francisco González, desembarcó en Turquía en 2010.

El Garanti es un capricho de Francisco González, en contraste con el mexicano Bancomer, la principal fuente de ingresos del grupo, que fue adquirido por su antecesor, Emilio Ybarra.

González es un convencido de que Turquía estaba llamada a convertirse en una gran potencia a medio o largo plazo. Pero no contaba con que Turquía caería en el bando ruso.

El BBVA compró el 25% del Garanti, el 2do. mayor banco del país, a 8 liras por acción. La entidad otomana gustaba mucho al 2da. mayor banco español, que así entraba en una economía que crecía al 8% anual, con un sistema financiero en pleno desarrollo y millones de potenciales clientes.

5 años después, BBVA compró un 15% adicional de su filial turca, a 9 liras por título; y cerró el círculo a inicios de 2017 con la adquisición de 10% adicional por un precio simila. BBVA controla el 49,85% de la entidad turca, que ahora sufre por su acción cotiza a 6,52.

BBVA invirtió entre 2010 y 2017 más de 7.000 millones de euros por el 49,85% de Garanti, que en libros está contabilizado con un valor de 4.400 millones pero hoy vale en bolsa menos de 2.400 millones, un 46% menos.

Es decir, vale actualmente menos de la mitad que los 5.000 millones que pidió al mercado en la ampliación de capital de 2010 para la primera compra de Garanti, que fue de 4.195 millones por el 25%.

El banco encabezado por González tiene una cuota de mercado cercana al 10% en el país turco. Con Turquía, BBVA tiene una exposición en activos de hasta US$ 84.000 millones.

El encontronazo entre los presidentes Donald Trump y Recep Tayyip Erdogan, a cuenta de los aranceles que quiere imponer USA al aluminio y al acero de Turquía, ha resultado durísimo para el país puente entre Europa y Asia. Y esto arrastra al BBVA.

El BCE

El BBVA mantiene préstamos a clientes en el Estado turco por 47.800 millones de euros. El grueso de esta inversión está concedida a compañías del país que acaparan el 68% de los préstamos, mientras que créditos al consumo (6.300 millones de euros) e hipotecas (4.400 millones), suman el 22,38% del saldo vivo, según los últimos datos de la entidad del 1er. semestre 2018.

El triunfo de Recep Tayyip Erdogan en las elecciones presidenciales del 24/06 por mayoría absoluta, reforzó aún más su poder.

Con su ego en las nubes, Erdogan decidió tener un mayor control del Banco Central de la República Turca (CBRT) a través de la aprobación de un decreto que le permitió nombrar a la cúpula de la institución. 

Erdogan eligió a gente que ha incrementado la desconfianza de los inversores cuando, por ejemplo, flaquean ante la negativa de Erdogan a subir los tipos de interés.

Una evolución negativa de la economía del país, tendría un impacto inmediato en el bolsillo de las empresas y los ciudadanos y por lo tanto, directamente aumentaría los impagos a la banca tal como el BBVA.

Este caótico escenario ya ha pasado factura a BBVA porque Garanti ha caído un 19,6 % en bolsa desde el triunfo de Erdogan hasta este viernes 10/08, dejándose 2.500 millones de euros en el camino.

La brusca caída de la lira ante la negativa de alzar los tipos de interés, junto a la batalla arancelaria que mantiene el presidente de USA, Donald Trump, con Turquía, han creado la tormenta perfecta para conducir a la economía del ex Imperio Otomano hacia una crisis que preocupa al Banco Central Europeo (BCE) ante el riesgo que le provoca al BBVA y otros bancos de la eurozona.

El supervisor bancario ya ha mostrado su preocupación por las entidades con una alta exposición en Turquía, según publica el diario británico Financial Times.

Además del banco del BBVA, enfrentan severos problemas la entidad italiana Unicredit y la francesa BNP Paribas.

La italiana Unicredit tiene el 49,5% del banco YapiKredit en Turquía, la 4ta. entidad privada más grande. La compañía financiera tiene unos activos en el país de 76.200 millones de euros, según informa Unicredit en su página web. El banco cuenta en la actualidad con 10 millones de clientes en el estado turco, 19.000 empleados y 1.050 sucursales. Con una cuota de mercado del 10 por ciento en Turquía por volumen de activos, YapiKredit es líder en tarjetas de crédito con una cuota de mercado del 21,7%.

Por su parte, la francesa BNP Paribas tiene el 72,5% del banco turco TEB, con 51.400 millones de liras turca (unos 7.000 millones de euros) en activos y una cuota de mercado cercana al 3%. El banco cuenta con 5 millones de clientes en Turquía, 10.000 empleados y 537 sucursales.

BBVA, Unicredit y BNP suman un exposición de 156.000 millones de euros en Turquía a nivel de activos, lo que supone el 23% de la cuota de mercado.

El Mecanismo Único de Supervisión (MUS), integrado por el BCE (Banco Central Europeo) es un instrumento que vela por la estabilidad de las entidades europeas. Y comenzó a examinar más de cerca los vínculos de los prestamistas europeos con Turquía.

El MUS mantiene inquietud ante el riesgo de que los clientes no estén protegidos contra la debilidad de la lira y comiencen a incurrir en impagos de los préstamos de moneda extranjera. Estos créditos, que representan el 40% de los activos del De esector bancario turco.

La macro

Los expertos afirman que el crecimiento de Turquía en los últimos años tiene pies de barro, porque se ha basado en el endeudamiento.

Además, el mercado desconfía de la independencia del banco central turco y del ministro de Economía del país, que es el yerno de Erdogan.

¿Puede pedir Turquía al rescate al FMI? Resulta poco probable.

Hay ciertos paralelismos entre la situación de Turquía y la de Argentina en junio, cuando el país encabezado por MauricioMacri pidió un rescate millonario alFMI.

Para recibir la asistencia de la institución, Turquía tendría que aceptar un programa económico de ajustes, algo que sorprendería dada la heterodoxia económica del gobierno turco y el tono antioccidental de las últimas declaraciones públicas de Erdogan.

Según Jane Foley, estratega de Rabobank citada por Financial Times, “es improbable que Erdogan conceda control fiscal alFMI”.

¿Y Rusia? El mercado especula con la posibilidad de que Turquía se acerque a Rusia, y hasta a China.

Pero Rusia tiene también sus propios problemas, con una economía igualmente débil y una divisa a la baja, así que la opción de que Putin terminara auxiliando a Erdogan tampoco resulta del todo viable.

¿Buscará Erdogan un acuerdo con USA? Es una opción. Aunque las relaciones entre Trump y Erdogan no atraviesan por su mejor momento, los analistas no descartan que el dirigente turco, acuciado por la crisis, busque un entendimiento con el siempre imprevisible Presidente estadounidense.

¿Podría imponer Turquía controles de capital? Sí. De momento, las autoridades del país ni siquiera han mencionado esta posibilidad, pero los expertos creen que no puede descartarse.

Afortunadamente, la supervivencia del BBVA no está en riesgo, aunque sufra las consecuencias. Su situación en España es sólida, así como en otros mercados como México o USA.

¿Puede resistir Turquía sin hacer nada? Algunos analistas consideran que su economía podría crecer este año entre 3% y 4%, muy por debajo del 7% de 2017. El mayor riesgo de esta estrategia es el elevado endeudamiento en divisa extranjera de las empresas turcas. La depreciación de la lira encarece esta deuda y dispara el riesgo de impagos.

Dominio estatal

El Estado turco controla 3 entidades que suman el 31% de mercado y el 35% de los depósitos. Los otros 4 grandes bancos privados, entre los que se encuentra Garanti, dominan otro 39% del mercado y logran hasta el 40% de los ahorros de los depositantes.

El sector financiero turco tiene en la actualidad una ratio de cobertura de liquidez del 122%, frente al 90% exigido por el regulador.

La economía turca vivió un crecimiento del 7,4% en el 1er. trimestre del año, según los datos del Turkish Statistical Institute (Instituto Turco de Estadística).

No obstante, los últimos virajes en la política del Banco Central, que pasan por tomar el control de la política financiera del país, presagian un retroceso en la economía.

El 24/07 el banco central de Turquía decidió mantener inalterados en el 17,75% los tipos de interés, pese a que los mercados esperaban un incremento de entre medio punto y un punto para contener la inflación, que supera el 15% interanual.

La creciente desconfianza en la política económica y las sanciones de Trump contra 2 ministros turcos, por retener a un párroco estadounidense acusado de incitar al golpe de 2016, fue el disparador de la crisis.

Este viernes 10/08, USA anunció que duplicará las tarifas para las importaciones de aluminio y acero, del que Estados Unidos es su primer destino.

La apreciación del dólar está causando estragos en todo el mundo emergente. El FMI acaba de aprobar un préstamo para sostener el peso argentino, mientras que el desplome del real brasileño crea serias dificultades. Ankara no tiene un tamaño suficiente para provocar una crisis financiera global, pero muchos expertos comienzan a poner en duda su capacidad para hacer frente a los próximos vencimientos de su deuda.

Su endeudamiento alcanza casi al 50% del PIB, uno de los más altos del mundo emergente y casi la mitad de éste es en dólares. La sombra del rescate del Fondo Monetario que sufrió en 1999 se cierne de nuevo sobre Turquía. Pero hasta esta posibilidad está complicada, ya que Washington es el principal socio y contribuyente del organismo financiero multilateral.

Sin ayuda multilateral, Turquía puede sufrir un colapso, que arrastre a gran parte de sus empresas y ciudadanos.

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