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Los puntos centrales que explican la decisión de EEUU sobre Jerusalén

La decisión de Estados Unidos rompe la línea diplomática mantenida por años y que la comunidad internacional teme que pueda convertirse en la chispa que lance una nueva ola de violencia en Medio Oriente.

La importancia de Jerusalén y qué implica el cambio

Mover la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén significaría reconocer a esta última ciudad como la capital de Israel. Ningún país tomó esa decisión en los 70 años de conflicto, ya que es disputada por israelíes y palestinos, quienes consideran que es la capital de su futuro Estado.
La comunidad internacional, con la ONU a la cabeza, reconoce desde 1947 a la histórica ciudad como un territorio dividido. La mitad occidental es aceptada como parte del Estado israelí, mientras que la parte oriental -que incluye a la Ciudad Vieja- es incluida dentro de la región considerada como ocupada desde 1967, tras la Guerra de los Seis Días.

En ese marco, los países consideran que el estatus final de la ciudad debe establecerse en negociaciones de paz.
Jerusalén es considerada además una ciudad sagrada por tres grandes religiones: el judaísmo, el cristianismo y el Islam.

El traslado de la embajada había sido una promesa de campaña de Trump.

Además, se enmarca dentro de las rupturas unilaterales de Estados Unidos con sus principales aliados en temas importantes, tras abandonar el acuerdo climático de París, las negociaciones comerciales multilaterales con socios en Europa y Asia y amenazar con romper el acuerdo nuclear con Irán.

Luego del anuncio, el presidente estadounidense ordenará al departamento de Estado que comience el proceso de planificación y

construcción de una nueva embajada en la “Ciudad Santa”, un proceso que tomará al menos tres años. La sede diplomática actualmente funciona en Tel Aviv, y mientras se completa el proceso la misión oficial permanecerá allí.

La decisión rompe una línea diplomática mantenida por años. Sin embargo, no implica que EEUU se plegará a la pretensión israelí de que la ciudad sea indivisible.

Sin embargo, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, garantizó el “compromiso” con el proceso de paz en Medio Oriente, y aseguró que hay “muy buena oportunidad” para alcanzar la paz entre israelíes y palestinos.

La reacción palestina

Hamas y Al Fatah llamaron a “Tres días de ira y rabia popular”, desde este miércoles y hasta el viernes, para rechazar lo que calificaron de “conspiración norteamericana contra Jerusalén”.

Por ello, las fuerzas de seguridad israelíes se preparan para un eventual estallido de violencia.

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