Una mujer estaba fastidiada de que su esposo no hiciera otra cosa que andar haciendo y pensando en negocios, asà que una noche, ya en la cama, la mujer bien bañadita, perfumadita y ligera de ropas, mira a su esposo quien está a su lado con calculadora, pluma y papel en mano haciendo cuentas. Sintiéndose totalmente ignorada, carente de amor, cariño y pasión, no aguanta más y le recrimina encorajinada y con lágrimas a su marido:
- ¡Isaac!¡¿Te das cuenta que te la pasas todo el dÃa y toda la noche hablando y pensando en acciones, en precios, haciendo sumas y restas, gráficas, sacando porcentajes y demás?!
¡¿Acaso no te das cuenta cuánto afecta esto a nuestro matrimonio?!
- ¡Claro mujer! – contesta despreocupado el judÃo – ¡69 %!









